Qué son las Demoliciones

Para la mayoría de edificios, como las casas, que sólo tienen dos o tres plantas de altura, la demolición es un proceso más simple. El edificio es derribado bien manualmente o bien mecánicamente usando numeroso material hidráulico: plataformas de trabajo elevadas, grúas, excavadoras y topadoras.

Los edificios más grandes pueden requerir el uso de una bola de demolición, un peso pesado suspendido de un cable que es balanceado por una grúa hacia la fachada de los edificios. Las bolas de demolición son especialmente efectivas contra la mampostería, pero son controladas con mayor dificultad y, a menudo, con menor eficiencia que otros métodos. Los métodos nuevos pueden usar cizallas hidráulicas rotacionales y machacadoras de piedras silenciosas junto con excavadoras para cortar o atravesar madera, acero y hormigón. El uso de cizallas es especialmente común cuando el corte con soplete sería peligroso.

Los edificios y chimeneas altas y cada vez más algunas estructuras menores pueden ser destruidas por implosión de edificios usando explosivos. Implosionar un edificio es muy rápido —el derrumbe en sí solo tarda segundos— y un experto puede asegurar que el edificio cae dentro de su propio perímetro, para no dañar las estructuras cercanas. Esto es esencial para estructuras altas en áreas densamente urbanizadas. El peligro más grande es el vuelo de escombros que puede matar espectadores si fue preparado incorrectamente. Aún más peligroso es el fallo parcial de un intento de implosión. Cuando un edificio no se derrumba completamente, la estructura puede ser inestable, inclinándose en un ángulo peligroso, y estar rellena con explosivos no detonados pero aún en perfecto estado, haciendo difícil e inseguro el acercamiento de los trabajadores.

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